El reparto del peso 50:50 y la tracción trasera son los dos pilares en que se apoya el equilibrio de conducción característico de la marca BMW. La tracción trasera mejora la maniobrabilidad y el dinamismo y beneficia también al reparto de pesos. Además, BMW utiliza componentes ligeros de aluminio y materiales composites de fibra de carbono para garantizar una distribución del peso lo más uniforme posible. Para el conductor significa el máximo placer: curva tras curva.